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Página de inicio MALLKI Nº 8, Año 3 [2005] TOMAS KATARI

TOMAS KATARI

Por. Hilda Reinaga G.*
   
 La sublevación de los Katari y los Amaru fue preparado durante largo tiempo, dicen los cronistas:

“es innegable- dice uno de ellos- que la general sublevación que acabamos de experimentar, se estaba premeditando hacia mucho tiempo. Acreditan esto mismo infinitos documentos a los capitanes indios, por los cuales consta, se trataba 10 años antes que llegase el día fatal de verificarla…”

“Los documentos de la época y los relatos históricos, coinciden en calificar a Tomás Catari como aliado de Tupac Amaru… Es tan natural y lógica esta unión, como la trayectoria de Tomás Catari y el carácter del movimiento acaudillado por él es idéntico al de Tupac Amaru…”

Tomás Katari oriundo de Macha, Provincia Chayanta (Departamento de Potosí, ahora) en esa época Sede del Corregimiento de Chayanta y pertenecía al Obispado de La Paz.

“Macha pueblo de indios originarios, situado en la quebrada que lleva el mismo nombre, y en la que se hallan los ingenios de la ribera de Aullagas”. “ Aullagas pueblo de españoles y centro minero vecino de Macha… Allí fueron planeados muchos ataques contra el caudillo Tomás Katari y allí se le enviaba preso, porque esta isla de blancos dentro del mar indio, constituía una especie de fuerte del poder español…” No es extraño, pues, que precisamente en Chayanta surgiera un poderoso movimiento reivindicatorio…y que un caudillo de la talla de Tomás Katari pudiera actuar aquí”

Katari, a mediados de 1777 demanda jurídicamente los derechos de los indios y el reconocimiento de su cacicazgo ante las autoridades de La Paz, al no ser escuchado acude a la Audiencia de Charcas, sin ningún resultado.

Después la Audiencia de Charcas, pertenece al Virreynato de Buenos Aires. Y Tomás Katari, Acompañado de Tomás Achu, viaja 600 leguas de Macha a Buenos Aires y retorna 600 leguas de Buenos Aires a Macha. Viajan a pie, los indios no pueden montar caballo, están prohibidos.

“Llega a Buenos Aires a fines de 1778… a principios de enero de 1779 presenta a Vertíz un escrito”, se entrevistan con el Virrey Juan José Vertiz, que se sorprende por la personalidad imponente de Tomás Katari y por la tremenda distancia que han recorrido estos indios. Los argumentos contundentes de Tomás, convencen al Virrey, y éste el 15 de enero, expide el Decreto de reconocimiento de sus derechos, y ordena una severa investigación sobre los hechos denunciados por Katari.

El cacique Tomás Katari y su compañero emprenden el viaje de regreso, cruzan nuevamente la infinita Pampa argentina y las quebradas hasta llegar a Macha. Casi de inmediato las autoridades españolas apresan a Tomás, la documentación otorgada por el Virrey, no le sirve de nada. Los soldados lo conducen a Aullagas. En el camino los indios armados de palos atacan a los opresores de Katari y lo liberan:

“salieron los indios mineros… una multitud de indios e indias, aquellos armados de hondas y garrotes y éstas de topos…”.

Las autoridades inician proceso criminal contra Tomás Katari, por soliviantar a los indios y predicar en contra de la mit’a, y el 8 de enero de 1780 es apresado y permanece hasta abril de ese año en el calabozo de la cárcel de Potosí, el Corregidor Alós teme que los indios le arrebaten al preso, entonces lo entrega al Cacique de Moscarí, los indios al saber esto, y que el cacique de Moscarí es enemigo de Katari, temen por su vida, y lo rescatan.

Tomás Katari, todavía, insiste en la pelea legal y confía en los documentos que ha logrado con el Virrey, se presenta en la Audiencia de Charcas para defenderse de los cargos. Nuevamente es apresado el 10 de junio de 1780. Los jueces ordenan:

“..Retener en Real Cárcel al reo Tomás Katari…. privándole toda comunicación, especialmente con los indios de su parcialidad…”

El 23 de julio de 1780, los indios se movilizan, en Huancarani, rodean al Corregidor Alós y a su patrulla militar, le exigen liberar a su caudillo Tomás Katari, y además rebajar el tributo a doce reales por cabeza. El Corregidor promete rebajar y poner en libertad a Tomás.

El día de San Bartolomé, (que ese año de 1780 cayó el 24 de agosto), los indios eran reunidos por los españoles en el pueblo de Pocoata para mandarlos a la mit’a. Alós preside el acto. Cuando Tomás Achu se acerca a recordarle al Corregidor su promesa de poner en libertad a Tomás, el Corregidor lo mata de un pistoletazo. Este acto de torpeza del corregidor fue la gota que colmó el vaso, los indios ya no podían aguantar más tiempo los actos sanguinarios del Corregidor, se lanzan con sus armas primitivas: ondas, macanas y lanzas contra los regimientos de Alós; y estalla la violencia en toda su magnitud, Alós herido por una pedrada, cae preso. Es conducido descalzo a una choza por una cumbre escarpada. Un indio, al ver sangrando los pies descalzos del español, le presta sus ojotas. En prisión, tiene que masticar coca y comer la comida del indio. Los indios hacen saber a los españoles que si le ocurre algo a su caudillo, lo mismo le pasará al Corregidor. Hacen un canje: para obtener la libertad de Alós, los españoles ponen en libertad a Tomás Katari y además le confirman legalmente su Cacicazgo… Disfrazado de cura, a fin de que otras comarcas no le ataquen, Alós huye a Tucumán.

“Tomás Katari, hablaba a las multitudes en aymara y quechua, según las circunstancias y la región lingüística. La opinión de Alos, que dice: “…está en condiciones de movilizar entre 20 y 30 mil indios”, implica que el caudillo poseía el don de la palabra, como para poner en pie de guerra a multitudes milenarias de indios”.

Tomás Katari gobierna su Provincia, “al mismo tiempo que declara y afirma su sumisión, respeto y obediencia a las autoridades, ha comenzado a ejercer las funciones de un Gobierno Indio. Como autoridad máxima imparte órdenes al Cacique de Coroma, Alcaldes Mayores Ordinarios, Alguaciles Mayores y Menores… para que se constituyan en “defensoras y protectoras de los desvalidos indios tributarios miserables, indefensos…que otros individuos les beben la sangre”. “…que los gobernadores sean elegidos por los indios y se conduzcan “a dirección” de ellos”.

Los españoles respetan aparentemente la autoridad de Katari. “Los señores oidores, sentían un odio feroz hacia el indio “alzado”, de manera que cuando Katari estaba haciendo una de “sus inspecciones en los dominios bajo su mando para cuidar que no se cometan los abusos en perjuicio de los indios”, aprovecharon para capturarlo y entregarlo a la Justicia Mayor de la Provincia Chayanta, Juan Antonio Acuña. Tomás es custodiado por una fuerte tropa y llevado a Chuquisaca, Capital de la Audiencia de Charcas. Indios armados, que cada vez aumentan más y más, los siguen de lejos, Acuña se apresura. El eco del Pututu llena las quebradas, los indios acuden al rescate de su cacique. Al percatarse de la acción, los españoles apresuran el paso, Acuña, tiembla de miedo y ordena maniatar a Katari y lo empuja al abismo en la Cuesta de Chataquilla. Es el 15 de enero de 1781.

“A consecuencia de la muerte de Catari la sublevación adquirió un carácter violentísimo, tomando los indios desquite por todo lo sufrido hasta el momento”. Curusa Llawi, viuda de Tomás Katari, y los hermanos de Tomás: Dámaso y Nicolás, prosiguen la Guerra.

Bibliografía:

Fausto Reinaga : La Revolución India. Ed. PIB. La Paz, 1969.

Wankar: Tawantinsuyu: 5 Siglos de guerra qheswaymara contra España.
Ed. MINK’A, La Paz, l978

Boleslao Lewin: Tupac Amaru: El Rebelde. Ed. Claridad, Buenos Aires 1943.

Enero, 2005.

 
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